CATEDRA DE LA CAQUETEÑIDAD
En el año 2004 se formularon los llamados Estándares en Ciencias Sociales, por parte del
Ministerio de Educación Nacional; en ellos se establecen las orientaciones
curriculares para desarrollar los Lineamientos en el aula. El
documento pretende continuar por la senda marcada en los Lineamientos, aunque
atenúa algunos de sus aspectos progresistas; atenúa la
formación de actitudes muy fuerte en el primero, a cambio de un mayor acento en
la metodología y proceder de las ciencias sociales; por ello, fortalece y hace
visible el dispositivo disciplinar en su sentido cognoscitivo, heurístico y
metódico, un tanto perdido en los Lineamientos. El documento se estructura a
partir de tres componentes: un componente procedimental, que pretende acercar
al estudiante a los métodos de trabajo de los científicos sociales; un
componente cognoscitivo, que desarrolla tres tipos de relaciones entre
ámbitos del saber de las Ciencias Sociales; y un tercer componente actitudinal,
que busca que el estudiante asuma compromisos personales y sociales. La novedad
más destacable es el componente procedimental por su potencialidad para que los
estudiantes desarrollen actitudes y habilidades importantes para desempeñarse
con éxito en el mundo de la vida junto a los otros componentes.
El documento es explícito en el enfoque de
Desarrollo de Competencias en el área, aunque no señala cómo entiende dichas
competencias, más allá del consabido “saber y saber hacer”. Se formula como
objetivo general comprender de manera
interdisciplinaria a los seres humanos, las sociedades, el mundo y, sobre todo,
su propio país y su entorno social. Nótese que aquí no se plantea la formación
de sujetos sociales ni la necesidad de comprender la realidad para transformarla, elementos
centrales tanto en los Lineamientos, como en la Renovación de 1984.
En
ese orden de ideas se hace necesario que los Establecimientos Educativos del
Departamento contextualicen sus currículos y que desde la óptica local se
puedan tocar todas las esferas sociales que han permitido en el tiempo
transformar el espacio donde habitan los Caqueteños, además, de que es una
forma de generar el reconocimiento social, político, económico y cultural de
nuestra región directamente con los estudiantes, quienes pueden llegar a
mejorar las prácticas sociales y en especial mejorar el sentido de pertenencia
hacia la misma, donde la productividad y el ambiente jugarán un papel
importante dentro del desarrollo de los niños y jóvenes.
Como es de conocimiento “La educación es un proceso
de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una
concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de
sus deberes”[1], por
consiguiente, La educación es una modificación del Hombre, un desenvolvimiento
de las posibilidades del ser. Esta modificación no tendría sentido si no
implicara una mejora. Es allí donde por medio de la Ordenanza Nº 007 del 26 de
abril de 2007, art.1[2];
la Gobernación del Caquetá en cumplimiento de los fines estatales, entre ellos,
la continua y eficiente prestación de los servicios inherentes al sector
educativo, y en cumplimiento de la función social propia de la Secretaria de
Educación Departamental, se crea la Cátedra de la Caqueteñidad en el área de
Ciencias Sociales estipulada por dicha Ordenanza en el art. 3[3],
ya que ésta debe comprender: historia,
geografía, investigaciones científicas, costumbres, labores, coreografía, literatura, poesía, leyendas, creencias, mitos, música,
organología, y demás elementos que hagan parte de la identidad Caqueteña.
De esta manera, las Ciencias Sociales recoge
elementos significativos para formar a una ciudadanía consciente del medio en
que se desenvuelve, tanto en los aspectos físicos como en los sociales y
culturales. Una ciudadanía comprometida
y solidaria, que valora la pluralidad social y cultural de la sociedad actual y
busca nuevas formas de relación con la naturaleza, consigo mismo y con sus
semejantes.
Las ciencias sociales abarcan un conjunto de
disciplinas que analizan las actividades de las personas en sociedad y sus
interrelaciones con el espacio, tanto en el pasado como en la actualidad. Aunque no existe ninguna disciplina que
abarque toda la compleja realidad social, la geografía y la historia son las
que tienen mayor presencia en este diseño, pues incorporan elementos comunes y
saberes de otras disciplinas, al ser multidisciplinares en sí mismas.
La geografía y la historia desempeñan una función
vertebradora dentro del ámbito de las ciencias sociales, al establecer
coordenadas de espacio y tiempo en las que inserta cualquier realidad o proceso
social. La historia debe proporcionar a las nuevas generaciones conocimientos y
métodos para comprender la evolución de las sociedades a través del tiempo, y
la geografía ha de hacerlo preferentemente en la dimensión espacial.
Las ciencias sociales proporcionan horizontes de
sentido a nuestra acción en un mundo que es hoy local y global. La especie
humana se distingue por la conciencia de historicidad relacionada con la
certidumbre de la muerte. Compartiendo muchos rasgos comunes con la célula
primitiva, con los mamíferos y con los primates, el homo sapiens – demens se diferencia
por la cultura, que es ante todo lenguaje y sirve para habitar el mundo con
memoria, sentido de presente y de perspectiva, a veces en paz, otras en
perjuicio de la naturaleza y de los otros/as. Dicha cultura se organiza a
través de sistemas e instituciones de acción social, en condiciones
determinadas por espacio y tiempo.
La cultura de ese homus erectus que somos es depositaria de la tradición y más
compleja que el genoma, del cual se dice que su alfabeto tiene 3. Mil millones
de letras. Más frágiles que otros organismos y más dependientes nuestro devenir
depende no sólo de la información genética sino de la información cultural,
incorporada en la memoria, en la escritura o en el computador para renovar la
vida humana de generación en generación por la formación y por la experiencia.
Toda sociedad se piensa con un saber social más o
menos elaborado para organizar las interacciones pautadas entre los sujetos que
componen una población en tiempos y espacios dados. Las comunidades indígenas
resumían en los mitos el saber sobre el cosmos legado por sus antepasados. Los
mitos se escenificaban en los ritos mediante un sistema memotécnico de
correspondencias inscrito en el cuerpo por la música, la danza y la poesía, en
un juego de armonías con la naturaleza, la casa y el cosmos, pensado como un
orden cíclico.
Por su parte el saber social moderno del cual somos
herederos se remonta al ascenso del patriarcalismo y en especial a los/as
griegos/as, quienes inventaron una forma de interrogar a la naturaleza y a la
sociedad en la conversación ciudadana y en el diálogo académico. Luego el cristianismo
forjó en los monasterios un modo de guardar y transmitir la cultura, difundida
después por las universidades en las primeras ciudades en el albor de los
estados y las naciones modernas.
El renacimiento y la modernidad significaron la
aparición de las ciencias sociales, las cuales adquirieron su estatuto de
ciencias cuando el orden social dejó de pensarse como algo preestablecido por
una providencia o cuando, destronada la realeza, la sociedad dudó de sus
principios y distintas fuerzas propusieron diferentes formas de construir un
nuevo orden social. Dentro de la matriz de la teología y de la metafísica
surgieron la filosofía y la pedagogía modernas, esenciales cuando las
sociedades asumieron que la construcción o el mantenimiento de un orden dependían
de la formación de los sujetos y no sólo de la herencia. Las primeras utopías
modernas, la de Moro y la de Bacon, soñaron sociedades regidas por la educación
o por la ciencia.
Tras la filosofía y la pedagogía aparecieron la
historia y la geografía como disciplinas indispensables en la construcción de
los estados nacionales, ya presentes desde la constitución de los primeros
imperios y ahora estimuladas por las nuevas conquistas y la expansión del
mundo.
La estadística, la demografía y la economía
maduraron en el siglo XVIII cuando los estados enfrentaron dilemas de
producción y distribución de la riqueza. En el siglo XIX emergieron la
antropología, la sociología, la psicología, la lingüística y el estudio crítico
de la literatura. En el siglo XX irrumpieron la ciencia política, la
semiología, la profesión del trabajo social y otros saberes y técnicas
relacionados con la compleja división del trabajo y con derechos sociales y
civiles llamados de tercera y cuarta generación: en el siglo XVII habían aparecido
los civiles, en los dos siguientes los políticos, entre el XIX y el XX los
sociales y desde hace algunas decenas los culturales.
Las ciencias sociales definieron su perfil con una
ambivalencia frente a las ciencias naturales encarnadas en las figuras de
Newton, Lavoisier y Linneo, Darwin y Carnot. Las corrientes positivistas
consideraron al hombre como una prolongación de la naturaleza, sujeto a leyes y
a cálculos matemáticos. Los idealistas insistieron en la historicidad del ser
humano, en su capacidad simbólica y en método hermenéutico para comprender los
símbolos y significados. A ellas se sumó la teoría marxista como tercera opción
relacionada con la comprensión de las luchas sociales y la transformación de la
sociedad.
Si en el siglo XIX hubo una oposición nítida entre
las tres directrices, en el siglo XX las mejores teorías han sido aquellas
capaces de integrar lo natural y lo simbólico, lo técnico o lo económico con lo
expresivo y ético, la teoría pura y la praxis técnica o instrumental.
Después de 1950 aparecieron teorías integradas de
las ciencias sociales caracterizadas por quedar preso de dilemas y, por tanto, de
reduccionismos: naturaleza – cultura, orden – desorden, ciencia natural –
ciencia social, etcétera, mientras que define el pensamiento de la segunda
mitad del siglo pasado como presidido por una “complejidad organizada” , en lo
cual concuerda, desde diferente perspectiva, con todas las nuevas teorías de la
complejidad, entre ellas la de Morín, (citas) por una ductilidad epistemológica y
transdisciplinaria. Ello ha ocurrido en ámbitos como los estudios culturales,
la comunicación, la riqueza y la pobreza, el género, la ecología, el análisis
del lenguaje y de la literatura, saberes que integran distintas disciplinas,
manejan altísimos niveles de formación e información, combinan lo cuantitativo
y lo cualitativo, lo estructural y lo histórico y despliegan refinadas teorías,
métodos y técnicas.
Aunque el saber de las ciencias sociales siempre
será histórico y en estado de creación y de crítica, en las próximas décadas
pueden esperarse avances tan notables como los que ocurren en el desciframiento
del genoma o en la física, necesarios para equilibrar el saber hacer
tecnológico con un saber social inspirado en el principio ético de defensa de
la vida. Con toda razón, el pensamiento filosófico contemporáneo es escéptico
frente a nociones antes indisputables como el progreso: muchas experiencias han
mostrado lo impredecible y caótico de las sociedades. Teorías absolutas
animadas de buenas intenciones han llevado a las sociedades a catástrofes.
Mientras seamos seres históricos, el conocimiento, aunque precioso, jamás será
absoluto. Menos el social, tan necesitado de controversias razonadas, porque
mediante ellas la ciencia avanza hacia unas relativas certidumbres, tanto más
tratándose de las propias del saber humano de cada ser- siempre asombroso - y,
mucho más en su entramado social siempre en riesgo, complejo y tantas veces
laberíntico.
El Caquetá, Antes de la conquista española, estas tierras
estaban ocupadas por numerosos grupos indígenas, muchos de los cuales subsisten
hoy en día. Dentro de ellos se destacan los Andaki, los Koreguajes,
los Karijonas, los Tamas,
los Macaguales y los Huitotos.
Parte de su legado cultural está representado por los petroglifos, los cuales
están ubicados principalmente en los municipios de Florencia y San Vicente del
Caguán.
La densa selva
amazónica que cubre buena parte del territorio ha favorecido la supervivencia
de estos grupos, si bien la explotación cauchera de la primera mitad del siglo
XX trajo consigo la persecución y extinción de muchas etnias.
En la época de
la conquista el territorio fue recorrido por Hernán Pérez de Quesada y George
Huhermuth, pero no se colonizó por las difíciles condiciones del medio y las
limitaciones de la época.
Durante la Colonia y
primeros años de la República, el Caquetá perteneció a la provincia de Popayán;
en 1821 pasó a formar parte de los departamentos de Boyacá y Cundinamarca;
luego fue Territorio Nacional. En
1857, el Caquetá volvió a lo que es hoy el departamento del Cauca, hasta 1909, cuando
el Caquetá fue convertido a comisaria según decreto 642 del 17 junio de 1912.
De su extenso territorio,
que inicialmente cubría toda la región al sur del río Guaviare
se desprendieron sucesivamente las intendencias y comisarías amazónicas. La
colonización del Caquetá se inició en realidad en 1930 con motivo de la Guerra Colombo-Peruana. La extracción del
caucho como motor de la economía de ese periodo se narra en la novela Toá de
César Uribe Piedrahita.
El crecimiento
constante de la población y de la economía dio lugar a la creación de la
Intendencia mediante el decreto No. 963 del 14 de marzo
de 1950.
El proceso colonizador recibió apoyo del Estado desde 1964 a través del INCORA.
Hacia la década del 2000 el área colonizada en el piedemonte alcanza más de
tres millones de hectáreas.
La región del
Caquetá se inicia en el pie de monte andino y termina en los escarpes de Araracuara,
en plena selva amazónica. Se encuentra localizado en el
suroriente del país, siendo Florencia su capital.
El departamento
se extiende desde la vertiente oriental de la Cordillera Oriental hasta la
Serranía de Araracuara. En la vertiente montañosa, sus elevaciones alcanzan los
3.000 msnm en el cerro Miraflores y en la cuchilla de Los Picachos al norte. La
llanura amazónica presenta lomeríos, altiplanicies como la mesa de Araracuara,
montes aislados y planicies aluviales.
Al oriente del
departamento, importantes complejos de mesas o tepuyes salpican la llanura
amazónica, entre las cuales se destacan la Mesa de Araracuara y la Serranía de
Chiribiquete. Esta última, con más de 250 km de longitud, representa el
conjunto de tepuyes más imponente del país. Sus altas mesetas rocosas de
cúspide plana están separadas por profundos y pequeños valles, por donde corren
ríos caudalosos de origen amazónico.
El departamento
de Caquetá está dividido en 16 municipios, 63 inspecciones de policía, así
como, numerosos caseríos y sitios poblados. Los municipios están agrupados en 4
círculos notariales, con un total de 5 notarías; un círculo principal de
registro con sede en Florencia y una oficina seccional de registro en San
Vicente del Caguán; un distrito judicial, Florencia, con cabeceras de circuito
judicial en Florencia, Belén de los Andaquíes y Puerto Rico. El departamento
conforma la circunscripción electoral del Caquetá. Además el Caquetá es uno de
los 32 departamentos de Colombia
El departamento
tiene dos vías principales; una de ellas la Marginal de la selva, otra
atraviesa el territorio de noreste a suroeste, y la interdepartamental comunica
el departamento con Neiva y la capital de la República. La red de carreteras no
cubre el centro y este del departamento, por lo que allí la vía fluvial se
constituye en el medio más importante de comunicación. Dispone de un total de 7
aeropuertos pequeños y numerosas pistas.
La economía del
Caquetá se fundamenta principalmente en la producción ganadera y agrícola,
aunque también tiene importancia la explotación minera y el comercio. La
ganadería constituye la principal fuente productiva del departamento, seguida
de la actividad agrícola, la cual se fundamenta en los cultivos tradicionales
de subsistencia, tales como el maíz, plátano, yuca, caña panelera, arroz
secano, palma africana, cacao, arroz secano mecanizado, fríjol y sorgo.
Se extraen en
pequeña escala oro y plata, hidrocarburos, asfalto, mármol, calizas, aluminio,
cobre, yeso y granito. La actividad manufacturera se limita a la producción de
bienes de consumo como licores y gaseosas. También se encuentran pequeñas
empresas machihembradoras, fábricas de baldosines y talleres de ornamentación.
Los vientos
alisios del sureste traen la humedad de la cuenca amazónica entre junio y
agosto y dan lugar a un régimen de lluvias monomodal, es decir, a una sola
estación pluviosa durante todo el año.
El departamento
de Caquetá se encuentra en mayor proporción en el piso térmico cálido húmedo
(91,3%), el resto del territorio se localiza en los pisos templado (5,6%), frío
(2,8%) y muy frío a extremadamente frío (0,3%).
Como ríos
principales se encuentran el Caquetá y sus afluentes Yarí, Caguán, Peneya,
Rutuya, Orteguaza, y Yurayaco. También son importantes los ríos Apaporis,
Fragua, Sunsiyá, Luisa y Guayas.
Los grandes
ríos que tienen su origen en la Cordillera Oriental vierten sus aguas
amarillas, ricas en nutrientes, al caudaloso río Caquetá.
Los impetuosos raudales de este cauce, lugares en donde se angosta el río y se
acelera la velocidad del agua, interrumpen el paso a la navegación.
El departamento
del Caquetá ofrece innumerables atractivos turísticos desde el punto de vista
natural, cultural y científico. Los hermosos paisajes de cordillera selva y
llanura ofrecen, al visitante lugares de exótica belleza, abundante verdor y
caprichosas formas; entre ellos sobresalen aparte de los parques Nacionales naturales
los Picachos, parques nacional
natural alto fragua indi-wasi, (casa del sol) y las Serranías de Chiribiquete, de Araracuara y los llanos del Yarí. El
museo etnográfico del Caquetá y el sitio arqueológico El Encanto, en Florencia,
constituyen importantes sitios de interés cultural.
Es así que el
Departamento de Caquetá es Conocido, como el corazón de la Amazonía colombiana,
es poseedor de una riqueza en flora y fauna que incluso cualquier país
desarrollado envidiaría, más de siete ríos bañan a esta tierra que posee
incalculables especies de insectos, peces y aves que son a su vez la prueba
tangible de que el Caquetá tiene todos los elementos para ser un departamento
potencia, pues en los nuevos tiempos los recursos naturales, la riqueza
hidrográfica y la biodiversidad son valores agregados que los inversionistas
extranjeros buscan en los países en vía de desarrollo.
Precisamente
Caquetá posee todos estos elementos, más uno que potencializa mucho más a este
territorio de 88.965 Km2 ese elemento es la raza Caqueteña, una raza fuerte
frente al clima, conocedora de los recursos y colonizadora de una zona del país
que para muchos es agreste.
Caquetá es en
resumidas cuentas la dueña y señora de una riqueza incalculable, la cual debe
ser manejada con responsabilidad, visión y entrega para así convertirse en una
potencia en donde el término Desarrollo Sostenible más que una teoría sea un
modelo de organización social.
Tomando
apartes del libro “CAQUETEÑIDAD: RÍO HUMANO EN EL GRAN CAQUETÁ”
“COMPLEJIDAD DE SUBJETIVIDADES Y TERRITORIOS” el autor define la Caqueteñidad
como un “Devenir de
conformación de sujetos (indígenas, caucheros, colonos, jóvenes y niños) y
territorios (espacio biofísico, sociopolítico y simbólico) a orillas del
Caquetá y sus afluentes, en las diversas coyunturas socioculturales del
Caquetá, en periodos; precolombinos, colonia, república, a finales del siglo
XIX e inicios del XX, Quineros y Caucheros; de los años 20 a los 50, Década de
la colonización; de los años 50 a los 70 “violencia”, la época de los
Consolatos y la colonización; y mediados del 70 hasta la fecha, aparición del
narcotráfico; no existe proceso de Caqueteñidad en lo abstracto, hablemos de
procesos de construcción en sujeto y territorios[4].
Construir Caqueteñidad, significa esencialmente que
los pueblos y culturas en el Caquetá se miren desde dentro y se auto-reconozcan
colectivamente y rescaten la memoria de sus pueblos. La Caqueteñidad, como
expresión de pertenencia, de sujetos y territorios en devenir a orillas del
Caquetá y sus afluentes, no crece silvestre sino que ella es un rio histórico,
una construcción humana y social.
Hoy, desde la Caqueteñidad, entendida como el
devenir de un viaje a lo nuestro, memoria y expresión biopsicosociocultural de
indios, negros, mestizos y mulatos, quienes al encontrarse colectivamente se
re-descubren en un trabajo de autoconciencia colectiva y se proponen engendrar
el nosotros desde el yapurá o Caquetá: una complejidad pluricultural y
biodiversa, rica en luces y colores, abierta a la nación y al mundo.
La Caqueteñidad, como categoría de lo cultural en
el Caquetá y como
devenir histórico, tiene que ver también con el rescate de la memoria
histórica, la promoción de la creación cultural y el encuentro lúdico de los
diferentes grupos humanos o etnias que construyen sociedad en el Caquetá, desde
el aquí y el ahora.
INSTITUCIONALIZAR
E IMPLEMENTAR LA CATEDRA DE LA CAQUETEÑIDAD EN TODOS LOS ESTABLECIMIENTOS
EDUCATIVOS DEL DEPARTAMENTO.
Objetivos Específicos
·
Identificar
y explicar el concepto de Caqueteñidad
·
Identificar
la identidad socio cultural Caqueteña.
·
Caracterizar
y definir los elementos de la Caqueteñidad: sujetos sociales y territorios en
los diversos momentos de la historia.
·
Identificar
los momentos que ha experimentado y vivido el territorio y los actores sociales
o sujetos, entendido estos en sus dimensiones biofísicas, socioculturales y
simbólicas.
·
Contribuir
al reconocimiento de los procesos de construcción de sujetos y territorios en
el Caquetá en diversos momentos del devenir territorial.
·
Crear
espacios de socialización sobre los elementos de la Caqueteñidad
·
Incluir
en el Plan de Estudios la cátedra de la Caqueteñidad
por grados en el área de ciencias sociales.
·
Generar
procesos de reconocimiento de la literatura e historia regional.
·
Fortalecer
la apropiación de tradiciones, costumbres, mitos, leyendas e historias locales
desde el diálogo de saberes en cada uno de los Establecimientos Educativos.
La
cátedra se desarrollará en los municipios no certificados del departamento
donde se encuentran ubicados 104 Centros Educativos Rurales y 49 Instituciones
educativas, para un total de 1.266 sedes, donde se atiende un promedio de
80.000 estudiantes por año.
La
cátedra de la Caqueteñidad está diseñada para que los estudiantes desde la
básica hasta la media, reconozcan los procesos sociales-históricos,
ambientales, económicos y culturales de la región, por lo tanto el conocimiento
de la misma debe de ser gradual al año o nivel en que se encuentre el niño o
joven.
Por
lo anterior, se pretende que la institución asuma las orientaciones de la Secretaría de Educación
Departamental para que durante el año establezcan uno o dos días, para que
desarrollen competencias en las
diferentes áreas del conocimiento aporten a la construcción de la caqueteñidad.
La información anterior, debe de estar vinculada al plan de aula de los
docentes para que queden las evidencias del desarrollo de la clase y los resultados
que dichos procesos arrojen.
Finalmente
se busca que la institución realice una peña cultural donde los estudiantes y
docentes presenten trabajos escritos y artísticos tales como cuentos, poesías,
coplas, cuadros escénicos, canciones y comparsas entre otros, que permita compilar
las experiencias y realizar el reconocimiento de todo el acervo documental y la
oralidad de nuestro departamento.
GRADOS
|
Al terminar…
|
Relaciones con la
historia, la cultura, ambientales y políticas.
|
1°
|
·
Me reconozco como ser social e histórico, miembro de un
departamento con diversas etnias y culturas, con un legado que genera
identidad regional.
·
Reconozco la interacción entre el ser humano y el paisaje en
diferentes contextos e identifico las acciones económicas que resultan de
ésta relación.
·
Me identifico como un ser humano único miembro de diversas
organizaciones sociales y políticas necesarias para el bienestar y desarrollo
personal y comunitario.
·
Reconozco que las normas son acuerdos básicos que buscan la
convivencia pacífica en la diversidad.
|
· Hago un recorrido por los
sitios más importantes de mi pueblo e identifico su funcionalidad e
importancia dentro de la comunidad.
· Pinto mi pueblo e
identifico mi casa en él.
|
2°
|
· Logro reconocer los
procesos de colonización de mi pueblo con las historias contadas por los
abuelos y padres.
· Realizo el cuento de mi
barrio y mi pueblo
|
3°
|
· Reconozco los símbolos de
mi pueblo.
· Identifico los mitos,
leyendas y costumbres de mi pueblo.
|
GRADOS
|
Al terminar…
|
Relaciones con la
historia, la cultura, ambientales y políticas.
|
4°
|
·
Reconozco que tanto los individuos como las organizaciones
sociales se transforman con el tiempo, construyen un legado y dejan huellas
que permanecen en las sociedades actuales.
·
Reconozco algunas características físicas y culturales de mi
entorno, su interacción y las consecuencias sociales, políticas y económicas
que resultan de ellas.
·
Reconozco la utilidad de las organizaciones político
administrativas y sus cambios a través del tiempo como resultado de acuerdos
y conflictos.
|
·
Reconozco la descendencia regional de mis familias.
·
Realizo un árbol genealógico de mi familia
|
5°
|
·
Identifico los procesos de fundación y colonización de mi
municipio.
·
Establezco una pequeña historia o monografía sobre mi pueblo.
|
GRADOS
|
Al terminar…
|
Relaciones con la
historia, la cultura, ambientales y políticas.
|
6°
|
·
Reconozco y valoro la presencia de diversos legados
culturales.
·
Analizo cómo diferentes pueblos producen, transforman y
distribuyen recursos, bienes y servicios de acuerdo con las características
físicas de su entorno.
·
|
·
Identifico las diversas tradiciones culturales de nuestro
departamento
·
Ubicación geográfica del departamento
·
Ubico lugares en el departamento
·
Coordenadas geográficas
·
Ubicación de los pueblos indígenas del departamento,
diferencia entre nómadas y sedentarios.
|
7°
|
·
La iglesia y su incidencia en la colonización del Caquetá.
·
La iglesia y su relación con las comunidades indígenas y
afrocolombianas
|
GRADOS
|
Al terminar…
|
Relaciones con la
historia, la cultura, ambientales y políticas.
|
8°
|
·
Reconozco el potencial político, económico y cultural como
fuente de identidad, promotores del desarrollo y fuentes del conflicto en el
Caquetá.
·
Reconozco y analizo las interacciones permanentes entre el
espacio geográfico y el ser humano y evalúo críticamente los avances y
limitaciones de ésta relación.
|
·
Las expediciones en el Caquetá
·
Caquetá característica geográficas
·
Geografía de la población, demografía, diagramas.
·
Movimientos y composición de la población
·
Distribución y crecimiento de la población
|
9°
|
·
Caquetá segunda mitad del siglo XIX la quina y el caucho.
·
Caquetá primera mitad del siglo XX, El conflicto
Colombo-peruano
·
Caquetá: La violencia de los años 50 tierra de liberales y
conservadores.
·
Ley de Tierras
|
GRADOS
|
Al terminar…
|
Relaciones con la
historia, la cultura, ambientales y políticas.
|
10°
|
· Identifico algunas
características culturales y sociales de los procesos de transformación que
se generaron a partir del desarrollo político y económico del Caquetá,
Colombia y el mundo en el siglo XX.
· Identifico las causas y
consecuencias políticas, económicas, sociales y ambientales de la aplicación
del modelo económico en la
Amazonía y explico la situación del departamento en el
contexto nacional.
|
·
Instituciones socioeconómicas del departamento durante el siglo
XX
·
Movimientos políticos, guerrilla y marchas campesinas.
·
Orígenes de la vida económica en el Caquetá
·
Objeto de la economía del sector primario y su importancia en
el contexto nacional.
|
11°
|
·
Violencia política década de los 80´y 90´
·
Tipos de necesidades y tipos de bienes, agenda interna
Amazorinoquia.
·
Globalización y competitividad territorial
·
Ganadería y agricultura, sus problemas en el Caquetá.
·
Generalidades de la industria caqueteña.
|
REFERENTES BIBLIOGRAFICOS A UTILIZAR
LIBRO
|
AUTOR
|
La
historia del Caquetá
|
Félix
Artunduaga Bermeo
|
Mi
Bello Caquetá
|
Félix Artunduaga
Bermeo
|
El
día que la guerrilla se metió a Florencia
|
Félix Artunduaga
Bermeo
|
Florencia
100 años
|
Jair
Trejos y Héctor Orozco
|
Caquetá
en Fotografías
|
William
Wilchez Sánchez
|
Pobladores
de la Selva Tomo
1
|
PNR
– Uniamazonía - Uninacional
|
Pobladores
de la Selva Tomo
2
|
PNR
– Uniamazonía – Uninacional
|
|
Gabriel
Perdomo Castañeda
|
|
Gabriel
Perdomo Castañeda
|
Evangelización
y Colonización
|
Justo
Heli Casas Aguilar
|
Historia
de un Colono
|
Salomón
Trujillo Tovar
|
|
Jair
Trejos Valencia
|
Lágrimas
del Tiempo
|
Carlos
Perdomo
|
Colonización
Coca y Guerrilla
|
|
La
Economía Extractiva
de la Amazonia
|
|
|
Pedro
Alfonso Almario Floriano
|
|
Pedro
Alfonso Almario Rojas
|
|
Nelcy
Almario Rojas
|
|
Ancizar
|
[4] PERDOMO
CASTAÑEDA, Gabriel y QUIÑONES, Mireya Emperatriz. . Vecinos, Familia, Iglesia y
Escuela como Instituyentes del Colono Caqueteño. Caquetá: Década del Veinte al
Cincuenta del Siglo XX. Tesis de Grado para optar al título de Psicólogo,
Florencia: Universidad Abierta y a Distancia UNAD, 2009.